domingo, 17 de marzo de 2013

CARTAs DE UNAs MAESTRAs

Como maestra interina de la comunidad de Madrid me siento ultrajada. 

Sacar a la luz los resultados de una oposición dos años después de producirse tiene que tener alguna razón. Cuando se realiza de forma sesgada, parcial, y encima a la prensa, esa razón se vuelve oscura, pretenciosa y con fines claramente manipuladores.

 Está clara su intención, echarnos m*****. Colectivo al que le han bajado el sueldo, le han aumentado las horas, y por supuesto, los niños por aula. Nos habéis quitado el cobro del verano, la paga de navidad, y sin embargo, los interinos, hemos seguido trabajando para la comunidad cuándo y dónde se nos ha necesitado, sin rechistar, citándote de un día para otro.

 A nadie se le ocurriría comparar los títulos conseguidos de un equipo con el presupuesto del real Madrid y otro más austero, se me viene a la mente el real Ávila club de futbol (castellano leonés, por supuesto). Pues ese mismo agravio comparativo se produce cuando se comparan los resultados escolares de otros países europeos con los nuestros. Si se gastaran aquí lo que se gastan en Finlandia, otro gallo cantaría (Gallus gallus domesticus es una subespecie doméstica de ave del género Gallus perteneciente a la familia Phasianidae. Su nombre común es gallo para el macho y gallina para la hembra).

Hace poco el CIS anunció que la opinión pública tiene en buena consideración a los médicos, maestros, profesores, etc. Les debió doler mucho observar lo mal vista que está la clase política: la crisis mundial, la pésima gestión , el gasto desmesurado de dinero en infraestructuras inútiles , los salvajes recortes de los servicios públicos, la privatización de la sanidad, la sangrante corrupción y su total impunidad ayudan bastante. Me pregunto cuántos políticos habrían pasado ese examen. Exigen a un maestro raso ser bilingüe y todo un presidente del gobierno no tiene ni papa de inglés. 
Que no os engañen. Todo esto viene dado porque quieren cambiar la normativa que regula la contratación de interinos. Hasta ahora la experiencia primaba sobre la nota del examen. Pero ahora quieren que la experiencia de años no valga prácticamente nada y se juegue todo a la carta del examen.¿ Ustedes querrían un cirujano con un diez en un examen pero que no haya tenido un paciente en su vida encima de la mesa de operaciones? Seguramente no. Pero a la administración le sale más barato el sueldo de un maestro recién salido del horno que uno que lleva años dedicándose a la docencia, y por tanto, tiene antigüedad en su contrato (trienios, sexenios).
No quieren a los mejores profesores. Quieren a los más baratos. Y si pueden cargarse el sistema y meter a la gente a dedo, mejor que mejor. Hablando de meter a la gente a dedo, señora Isabel Durán, yo preferiría como maestro de mi hijo a una persona que se ha presentado a un examen de oposición entre miles de aspirantes, que a un enchufado. Probablemente suspendería la oposición para ser maestro en la pública( se cobra más dinero) y de rebote llegó a la concertada. En la privada no admiten a niños con dificultades de aprendizaje, ni pobres, ni extranjeros sin el idioma, con la mitad de niños por clase…así la estadística mejora considerablemente. 
Todo esto lo dice una persona que anoche viendo el programa del gran debate se sintió francamente mal. Porque en la era de las tecnologías, cualquiera puede acceder a la información al instante. Un maestro tiene que formar personas autónomas, capaces de desenvolverse en el mundo, independientes, con unos principios morales y cívicos que le integren en la sociedad. No enciclopedias andantes. Se trata de transmitir conocimientos y valores, no de almacenar información sin más. 
¿Quién lo dice? Lo dicen los manuales de pedagogía, y lo digo yo, que fui una de las pocas afortunadas que aprobó ese examen. No me considero para nada mejor profesional que otros compañeros que no lo hicieron. Saber enseñar, motivar, y llevar a buen puerto una clase no se aprende en la universidad (se aprende más en el mes de prácticas que en los cuatro años de carrera). No intentéis hacernos ver que los profesores somos tontos. Que no se os pase por la cabeza que habéis conseguido desprestigiarnos. No se puede tapar el sol con un dedo. Y la luz que tienen mis niños en la cara todas las mañanas cuando les doy los buenos días en la fila, no es porque ese día aprobara un examen de marras, no se equivoquen.


otra sacada del foro de la sur:

En estos días en que se habla tanto de la educación, del nivel de los maestros y los profesores, en los que todo el mundo se llena la boca diciendo lo que se necesita, o no, para conseguir un nivel adecuado, me gustaría decir un par de cosas. Con su permiso.

Para empezar, hablaré del famoso examen de la oposición de maestros. Tengamos en cuenta una serie de cosas. En primer lugar, no voy a decir que no me parezca grave que un porcentaje tan alto de aspirantes a ser docentes, contesten mal preguntas supuestamente básicas, pero:

1. El examen de conocimientos, que se sacó la Comunidad de Madrid de la manga en el último momento, no estuvo claro para los opositores hasta fechas muy cercanas al examen. Se dudaba si sería de conocimientos sobre los contenidos, si se centraría en la legislación sobre los mismos, etc….

2. La sociedad se ha echado las manos a la cabeza con esos resultados estadísticos, pero seamos sinceros. Todos hemos jugado al Trivial, hemos visto “¿Sabes más que un niño de primaria?”, o cualquier programa de cultura general y….hemos fallado preguntas pensando: “¿Seré tonto?, si lo sabía”. Incluso haciendo los deberes con hijos, sobrinos o vecinos, hemos tenido problemas para dejar claro que “los mayores lo saben todo”. 

3. Añadamos a esto la presión de un examen que, no lo olvidemos, es mucho más que esas preguntas añadidas a última hora, y que nos ha costado meses e incluso años de estudio, pero que no vamos a poder volcar en nuestro examen…Ya estamos eliminados porque no recordamos las provincias por las que pasa el Duero (Soy profesora de Geografía y, sin el mapa de provincias delante, me llevaría un tiempo del que no dispongo en una oposición, crearme un mapa virtual mental para verlo), y te preguntas: “¿Y los temas? ¿La programación?”. Se te queda cara de tonto.

4. Por supuesto, no digo nada del factor añadido de los nervios. Que no te duela el cabeza ese día, que no haya pasado nada grave en tu vida que te tenga preocupado. Dios nos libre de tener vida más allá del estudio y el examen, porque seguramente, eso nos llevara al fracaso más estrepitoso.
Al margen de esto, que me parece más una anécdota ( a pesar de que se esté utilizando para exterminar al interino y dar un paso más hacia el final del Sistema Público) que algo por lo que crucificar a todo un colectivo, como si fuéramos asesinos en serie, quiero reflexionar sobre otros aspectos sobre las oposiciones. Cuando se habla de que hay interinos con el examen suspenso dando clase, no se tiene en cuenta que, para estar en esa lista preferente, hemos tenido que aprobar en pasadas convocatorias. 

Cuando yo oposité por primera vez tenía unos añitos menos, vivía con mis padres y no tenía que preocuparme por pagar facturas. Me dedicaba 12 horas al día a estudiar y el fin de semana descansaba y me iba a tomar algo. Pero después, para un opositor la cosa se complica. Apruebas y entras en la lista porque, sí, has aprobado, pero resulta que como no tienes experiencia, no has conseguido la plaza. Empiezas a trabajar y tu vida va cambiando, te casas, o no, tienes hijos, o no, te independizas…. Sales de trabajar y te vas a casa, preparas las cosas para tus clases del día siguiente o corriges exámenes, trabajos,….te ocupas de tu familia, si la tienes, haces compras, recados, lavadoras, planchas, cocina, limpias, ayudas a hacer deberes, tienes cursos de idiomas o formación,…….. (tanto hombres como mujeres, que nadie piense que solo me refiero a ellas en lo relativo a las tareas domésticas). Y cuando llega la hora de irte a la cama piensas: “Debería quedarme dos o tres horitas estudiando para la próxima convocatoria”, pero los párpados te pesan y bostezas mientras calculas que te levantas en 6 o 7 horas para volver a empezar. A la cama. ¡Mañana me quedo fijo!, y así consigues sacar algunas noches y fines de semana. Una miseria para tu propósito, pero es que no somos superhéroes, no nos engañemos.
Así los días van pasando, y te encuentras con que se acerca la oposición y no has estudiado lo suficiente. Porque, a pesar de que te pasas la vida preparando las clases, poniéndote al día sobre novedades de tu campo y haciendo cursos de formación, másteres o masters, como queráis, aprendiendo idiomas, etc., no son el temario de la oposición que, por cierto, en los seis meses antes del examen te han cambiado dos veces. ¡Y que solo sea eso! Que no hayas tenido algún tipo de problema personal grave que te haya tenido distraído o preocupado. Resultado, o sacas peor nota que en la anterior o incluso suspendes. La hecatombe. Porque este sistema prima el saber enciclopédico por encima del instrumental, “Lo importante es saber las fechas exactas, no la relación entre la Revolución Industrial y la aparición del movimiento obrero”. Ah no, perdón, que era al revés. O ¿no? Según el sistema de oposición, no. Y como además es una prueba muy objetiva evaluada por máquinas en la que no se cometen errores ni injusticias, pues eso. Que si has estudiado, seguro que apruebas…ja!

Ahora resulta que todo el mundo te dice, que tú no te has ganado tu puesto tras años de pulular por institutos de toda la Comunidad, como si los títulos de las universidades, cursos, etc, caducaran o algo por el estilo. Y además, la experiencia, esa que no te dejó acceder a tu plaza cuando tenías 12 horas para estudiar, ya no te vale. Claro, siempre va a conducir mejor el que se acaba de sacar la L que lo tiene fresco, que tú con 10 años de carnet. Cristalino.
Pero parece que es mucho más fácil criticar sin ponerse en la piel del de al lado. A mí me gustaría invitar a cualquiera que diga que somos unos vagos, privilegiados e ignorantes a pasar un mes como interino. Cada año sin saber hasta el día antes de meterte en clase, qué grupos te tocan y qué asignaturas das. Teniendo unos 180 alumnos nuevos para aprenderte sus nombres, conocer su situación personal, sus problemas y necesidades. Aprendiendo cómo desmontar a los alumnos graciosillos que pretenden reventarte las clases, consiguiendo que aquellos de tus niños con problemas avancen, reinventándote para adaptarte a tus alumnos y hacer que les interese la asignatura que impartes. Para intentar sacar el máximo partido de ellos. Enfrentándote a situaciones personales y familiares que, en algunos casos, son auténticas pesadillas. Y todo esto, mientras tus “jefes”, que se llenan la boca con el respeto a los docentes y calidad de la Educación, te minan día tras día, diciendo públicamente que eres un vago, privilegiado e ignorante. 

Reitero mi invitación, si os parece tan fácil y privilegiado, venir, hagamos un intercambio durante un mes. A lo mejor así entendéis porqué se dice que es un trabajo vocacional. A ver si tenéis lo hay que tener.