martes, 21 de agosto de 2012

Educación inclusiva

Hace unos años trabaje en un centro de educación especial, aprendí mucho y fue una experiencia complicada.
Jamás me preparare para ello, yo curse  una carrera de ciencias,  pero nada relacionado con este universo, llegue y me indicaron las patologías o trastornos de mis futuros alumnos, solo el nombre, y allí me puse a leer que era lo que realmente les pasaba.
Algo así le tiene que pasar a los que diseñan las estrategias de escolarización de este alumnado, porque si bien es cierto que en un primer momento los niños no tienen barreras, no es menos cierto que la educación que les damos en los hogares, no ayuda al estimulo con los niños con cualquier tipo de discapacidad.
No hace falta más que pensar cuantos alumnos con dificultades de aprendizaje encontramos en centros concertados, o el trato que reciben aquellos que tienen problemas para el habla.
Como anécdota, he vivido como madre, en el colegio de mis hijos, las vejaciones que un niño dos cursos menor que ellos sufría por parte de sus compañeros, al preguntarles que actitud tomaba el profesorado, me contaron que como no hablaba, le pegaban, le bajaban los pantalones y nadie se enteraba.
Hay que defender el modelo de escuela inclusiva pero desde el convencimiento de que esto es trabajo de todos, los profes, los niños, los padres.
Y hay que ser claros no es fácil, la sociedad no ayuda.
No por ser más políticamente correctos, somos mejores. HAY QUE EDUCAR EN LA IGUALDAD, puesto que lo que nos aporta la convivencia es muy superior al esfuerzo realizado.