martes, 14 de febrero de 2012

Escrito sobre el distritio único educativo

Me han mandado este escrito para compartir y así lo hago.
 EL DISTRITO ÚNICO EDUCATIVO: UNA MIRADA DESDE LOS VALORES DE LA EDUCACIÓN

 Dicen que durante una revuelta social, informaron a la reina María
Antonieta de que “el pueblo protestaba por que no tenía pan”, a lo que
la reina contestó “entonces, ¿por qué no comen bollos?”. Lo terrible
es que al parecer lo dijo de buena fe. Oyendo las palabras de Lucía
Figar diciendo que gracias a la libertad de elección de centro los
niños de familias desfavorecidas podrán ir a los mejores colegios y se
equilibrará el alumnado, se nos viene a la memoria esta anécdota, que
podría ser graciosa si no contuviese tanta crueldad...



La Consejería de Educación ha anunciado el cambio en el baremo de
escolarización. Hasta ahora, la cercanía al centro educativo y el
nivel de renta otorgaban una parte significativa de la puntuación. A
partir de la entrada en vigor de la nueva norma (parcialmente este
curso y totalmente en 2013-14) la mayor puntuación se otorgará por el
hecho de tener hermanos en el centro, la puntuación por renta se
restringirá a los perceptores de la renta mínima de inserción, y se
adjudicarán puntos si padres o hermanos mayores estudiaron en el
centro solicitado.



El principal argumento del gobierno de Madrid es que así se fomentará
la libertad de elección de centro, en su opinión restringida por la
preferencia a la cercanía. Lucía Figar, la Consejera de Educación, ha
llegado a afirmar que de este modo disminuiría la acumulación de
alumnado en situación de desventaja social en determinados centros.
¿De verdad cree la señora Figar que se producirá un trasvase
significativo de los hijos de los parados, de la población inmigrante,
del alumnado en situación de dificultad, o simplemente de la clase
media hacia los centros escolares de renombre, y simultáneamente las
familias acomodadas de los barrios de alto nivel se lanzarán a
solicitar plaza para sus hijos en los centros públicos de Aluche, de
Cuatro Vientos, de Puerta del Ángel, del Lucero...? ¿Cree la Consejera
que las familias en dificultades podrán afrontar en igualdad de
condiciones que las familias acomodadas los gastos (comedor,
transporte, cuidado...) que supone escolarizar a los niños lejos de
casa ? ¿Cómo compensará la Consejera el efecto disuasorio de las
cuotas, los uniformes, las actividades complementarias? Las palabras
de la Consejera solo se pueden entender, en el mejor de los casos, si
han sido pronunciadas desde una posición de pertenencia a la élite
social, rotundamente desconocedora de otra realidad vital que no sea
la de la “gente bien” de toda la vida. Porque la otra alternativa es
que las haya dicho con conocimiento real de lo que significan, lo que
implica una indigna estrategia de discriminación social.



Sin duda la Comunidad de Madrid está en disposición de implantar este
nuevo sistema de acceso a los centros educativos que favorece a los
que más tienen, pero lo que no podrá es imponer a toda la ciudadanía
su dogma de la competitividad educativa como valor máximo, ni los
criterios del mercado como motor de la vida escolar. Desde la
Plataforma Latina Reverde le decimos al Gobierno de Madrid, pero
también a los ciudadanos, que ese “pensamiento único” liberal que
quieren imponer en todas las facetas de la vida no es el “único
pensamiento” posible: muchos ciudadanos creemos que a nuestros hijos
les favorece estar con niños de toda condición social, que la cercanía
del colegio al domicilio es un valor de bienestar cotidiano, que la
verdadera excelencia educativa es la que capacita para ser feliz y no
la que te sitúa en ventaja sobre los demás, que el éxito tiene una
dimensión colectiva sin la cual se tiñe de egoísmo, que sabemos que la
competitividad no es justa si todos los participantes en la carrera no
parten del mismo nivel de partida. Hay otros valores ciudadanos, otros
valores de convivencia, otros valores educativos, señora Figar.

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