miércoles, 31 de agosto de 2011

Una magnifica carta resumen de nuestra situación

No público el nombre de la autora, pues no lo se, es un trabajo excelente que en nuestra capacidad de transmisión debemos hacer llegar a todos los que nos quieran escuchar, esto es un ere encubierto, y una forma de echar balones fuera, yo no pago el sueldo lo hace el INEM, y la culpa es del otro, pero no que cada uno aguante su vela.


Carta de una compañera para explicar la huelga indefinida

El día 1 de septiembre comienza el curso escolar, con los exámenes para el alumnado que deba recuperar alguna asignatura. Con ello, se hablará del precio de la vuelta al cole, de las novedades o de los malos resultados de la educación en España. Como maestra de Secundaria en el sistema público,  he querido ponerme en contacto con vosotros para explicaros otro tema del que (espero) se hable en los medios de comunicación: las movilizaciones de la comunidad educativa en Madrid, entre las que se encuentra la huelga. Y es que el acoso  que E. Aguirre está ejerciendo contra la educación pública es muy peligroso. Rajoy ha afirmado que, si gobierna, lo reproducirá a nivel estatal.
La Consejería y los medios afines reducirán los motivos de protesta a uno: que a los profesores se nos obliga a impartir dos horas más de clase a la semana. Y a partir de ahí, muchos opinarán algo como lo que sigue: 
Encima de las vacaciones que tienen y de lo bien que viven, ahora hacen  huelga. ¡Qué vagos! ¡Qué vergüenza! ¡Más les valía trabajar mejor! Estos, como los controladores: unos privilegiados”

-”¿Cómo? ¿Qué los profesores solo trabajan 18 horas a la semana? ¡Qué vagos! ¡Qué vergüenza!”

La jornada de un profesor de Secundaria es de 37,5 horas semanales. 20 son “lectivas”, de impartición de materia. Se suman a ellas las guardias, las horas complementarias de preparación de materiales (exámenes, fichas de ejercicios, corrección, etc.) y reuniones.

Matizado esto, hay que aclarar que la protesta no es tanto por el aumento de horas lectivas como por el resto de medidas de escándalo que la acompañan.
Os las resumo de la forma más clara posible para quienes no pertenecéis al colectivo de docentes:

1. Aumentar el número de horas lectivas supone dejar de contratar más profesorado. 3000 interinos no trabajarán este curso. Ese es nuestro ERE, y la cifra es escalofriante. En el día a día se traduce, por ejemplo, en que no se cubren las bajas de profesores si son de menos de 15 días.

2. Se aumenta el ratio alumno-profesor,hasta 35 alumnos por aula. Y 35 adolescentes de hoy en día no son como los de antaño. No digo que sean peores, pero sí producen conflictos nuevos. Sirva de ejemplo, estos ritos diarios: el control del teléfono móvil, de la vestimenta (calzoncillo o tanga asomando por encima del pantalón) o de la forma de expresarse (a mí me han llamado “sita María”, por imitación de Bart Simpson, protagonista de “Los Simpson”).

3.Se suprimen los desdobles. En 1º y 2º de ESO en Lengua y Matemáticas se divide la clase en dos, para que la atención sea más personalizada. Eso es un desdoble. Pues desaparece…
4. Se suprime también la hora semanal de tutoría colectiva. El tutor es la persona encargada de llevar el seguimiento académico y personal de un grupo. Os aseguro que hoy en día para muchos chavales el tutor es un verdadero referente en su vida, debido a su contexto sociocultural. Existe el alumno de centro de acogida que agradece que el tutor le haga protagonista de un juego en la clase de tutoría elaborado para personas con problemas de soledad y autoestima. El alumno que tiene cubiertas todas las necesidades materiales y le falta la asistencia de sus padres, y que encuentra la mirada cómplice del tutor, que conoce su situación y a sus padres y hace lo posible por que se sienta protegido. La alumna de dieciséis años que se queda embarazada y que gracias a la confianza que le genera su tutor (y,sobre todo, tutora) se lo cuenta y le pide que medie con su familia.El alumno “empollón” que colabora con el tutor para que sus compañeros mejoren en su rendimiento…En fin, tantas situaciones como alumnos. Y la educación no es solo la transmisión de conocimientos científicos, sino también la educación de las emociones y de la personalidad.

5.Se suprimen los programas de compensación educativa. Estos programas dotan a los centros de profesorado especializado para trabajar con alumnos en desventaja. Dentro del programa se encuentran las Aulas de Enlace (o castellanización), para quienes llegan nuevos y deben aprender el idioma; el profesor de Pedagogía Terapéutica, que atiende al alumnado con minusvaía psíquica; la Compensatoria en 1º y 2º de ESO, para alumnos en desafese académico y social.



Disculpad que me haya extendido, pero era necesario. ¿Cuál es la finalidad de ese recorte tan brutal? Convencer a la población de que la única educación de calidad es la concertada o la privada. De ahí se pasa a la reducción de alumnado en la pública y al progresivo cierre de colegios e institutos; es decir, a la privatización de la enseñanza. Y esto es inadmisible. Es un derecho ciudadano y no debemos dejar que nos convenzan de que destinar dinero al sistema de enseñanza pública es un “gasto”, porque no es un gasto, es una INVERSIÓN en el desarrollo de un país. 
La mediocre clase gobernante y blindadísima (PP y PSOE), y parece que ya vendida a los “mercados”, quiere persuadirnos de que es imprescindible recortar en Educación y Sanidad y de que el “Estado de Bienestar” era, en realidad, un “Estado de Privilegios”. Pues bien, contra eso nos movilizaremos los docentes. Esperamos contar con vuestro apoyo.

1 comentario:

Perro Alf dijo...

Toda mi solidaridad con el profesorado y mi apoyo para denunciar vuestra situación... O declaraciones como las del señor Beteta que bufa calmadamente por los medios que no se quejen lo profesores por trabajar dos horas más y que los sindicatos asuman "que la fista se acabó" y que "ya no hay más refrescos para todos", que la función de la Comunidad no es hacer funcionarios "sino una educación de calidad". Jó-pé, que sinvergüeza.... Tenéis que hacer mucha labor de información a los padres para que no se dejen envenenar.